Bandera Comunidad Valenciana. Elecciones Generales 28A

La Comunidad Valenciana el 28A

La Comunidad Valenciana el 28A

Que Pedro Sánchez haya elegido Valencia para el cierre de campaña obedece a una triple lógica; por un lado, la coincidencia de las elecciones generales y autonómicas en Valencia, Comunidad en la cual los socialistas se juegan revalidar gobierno de la mano de Ximo Puig.

También motiva esta elección, hacer de Valencia un ‘territorio emblema’ para volver a conectar con el votante desencantado con el PSOE los últimos años, durante los cuales, poco a poco, este partido ha ido perdiendo presencia, para lo cual necesita recuperar un discurso que ilusione y que movilice a su electorado, incluso al de otros partidos e ideologías.

En tercer lugar, persigue terminar con el sentimiento de impunidad ante décadas de corrupción por parte de una ingente lista de dirigentes populares valencianos; medido en clave puramente electoral, quizás sea el territorio más proclive en estas elecciones para cambiar el sentido del voto de un bloque ideológico a otro.

Ese sentimiento de impunidad se reflejó en el Congreso con la moción de censura, y alzó a Sánchez a la Presidencia del Gobierno; aún no ha tenido ocasión de que los ciudadanos se pronuncien tras las sentencias que condenaron al PP por financiación irregular, también en la Comunidad Valenciana.

Además de ello, la fragmentación de la derecha, y la no renovación del pacto Compromís-Podemos predispone a los socialistas a ser el partido más votado y el que más escaños consiga en la Comunidad Valenciana el próximo 28-A, hechos que no suceden de forma conjunta desde 1989 en unas elecciones generales.

Con el objetivo de movilizar al electorado que aún se mantiene indeciso, desde Ferraz han optado por incluir como cabezas de lista a algunos de los rostros más relevantes y mediáticos; las candidaturas de José Luis Ábalos por Valencia, Pedro Duque por Alicante y Susana Ros por Castellón no hacen sino evidenciar la importancia que se le da a la región.

Sin embargo, la consecución del mejor resultado de los últimos 30 años puede no ser suficiente para que el bloque de izquierdas se convierta en la opción preferida de los valencianos ya que la fractura entre Unidas Podemos y Compromís, quienes no reeditarán la coalición con EUPV de hace tres años, a buen seguro les pasará factura y dejará al PSOE como único referente a este lado del espectro político.

Aparece de nuevo en las elecciones generales en Valencia una fuerza política regionalista con claras probabilidades de conseguir representación en solitario, de la mano de Joan Baldoví, que durante esta legislatura ha tratado de personificar las principales inquietudes de los valencianos en el Congreso y que les acercará a conseguir más de 200 mil votos y 2 escaños.

Dentro del bloque de derechas la situación es inédita. La decadencia del Partido Popular, que perderá cinco de los trece escaños obtenidos en 2016, nos abre un escenario nuevo al que hemos conocido las últimas décadas y es que parece que años y años de corrupción y ‘caciquismo’ por fin le van a pasar factura a la formación azul, tradicionalmente la opción favorita de los electores. El Partido Popular ha pasado de tener un apoyo de más del 50% en 2008 con 1,4 millones de votos algo más de 800 mil en 2015, su peor resultado hasta el momento. Para estas elecciones estarán cerca de perder el medio millón de apoyos.

Vox y Ciudadanos, conscientes de que el destino les ha brindado una oportunidad de oro, están pugnando a brazo partido por hacerse merecedores de la confianza de todos aquellos votantes conservadores desencantados con el partido dirigido por Pablo Casado, partiendo los de Rivera con una ligera ventaja. Estarán cerca las tres formaciones del bloque de derechas, tanto de repartirse los escaños como los votos de los valencianos que prefieren esta corriente ideológica y que supera el millón doscientos mil apoyos.

Por provincias, el declive popular se hará más evidente en Valencia y Alicante que en Castellón, donde el tamaño de la circunscripción penalizará a Vox. Aquí, de los cinco escaños en juego, dos irán a manos socialistas, dos serán para los populares y el último asiento en el Congreso será para el partido ‘taronja’.

En Alicante, lo más destacable será el buen resultado de un PSOE que conseguirá cinco Diputados en detrimento de un PP que se quedará solo con tres. Obviando a los partidos tradicionales, la cara será para Vox y la cruz para Compromís. Los primeros se alzarán con un escaño mientras que los segundos saldrán de la escena política en la provincia.

Finalmente, de Valencia salen esta vez 15 diputados, uno menos que en 2016, por el ajuste del censo electoral. Aquí, nuevamente el Partido Socialista será la opción más votada lo que se traducirá en cinco congresistas, seguidos de Populares con tres, Ciudadanos, Vox y Compromís con dos cada uno y por último Unidas Podemos con uno.

Se vislumbra un empate técnico entre el bloque ideológico de la derecha y el conjunto de izquierdas y regionalistas, en una de las Comunidades en las que más acentuado será el descenso de los populares y el crecimiento de los socialistas.

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