ESTUDIO: PROYECCIÓN DE DIPUTADOS Y VOTOS. ELECCIONES GENERALES 28-A.

Una vez ponderadas todas las variables y utilizando como elemento corrector las principales encuestas publicadas hasta el pasado lunes 22 de abril, el estudio arroja una victoria del PSOE con un total de 120 diputados y 7 millones de votos.

Esto supone para los socialistas, 36 diputados y 1,5 millones de apoyos más que en 2016. Por su parte, dentro del bloque de la izquierda Unidas Podemos perdería 30 diputados y prácticamente los mismos votos que recuperan los socialistas. Sería superado en votos y escaños por Ciudadanos.

Estudio 28-A. Total votos y porcentaje.

En el bloque de la derecha, el PP bajaría de los 5 millones de votos y seguiría como fuerza más votada en la derecha, perdiendo más de 3 millones de apoyos. Ciudadanos quedaría a menos del millón de votos del ‘sorpasso’ en la derecha con 50 diputados y más de un 15% de apoyos. La irrupción de VOX, con más del 10% de los apoyos les reportaría 2,5 millones de votos y 24 diputados. 

Con ello, la primera aparición de VOX sería menor a la de C’s y Podemos en 2015 quienes alcanzaron 40 y 69 escaños respectivamente. En aquella ocasión, cuatro de cada seis votantes socialistas cambió de formación preferida. En esta ocasión VOX llegará a consolidarse con 23 de cada 100 votantes del bloque de derechas.

 Los partidos regionalistas tendrán su mayor representación en el Parlamento en democracia con un total de 35 escaños. En Cataluña, ERC acapara la mayoría del voto independentistas con 14 escaños, el doble que Junts per Catalunya.

Este escenario deja muy lejos de formar gobierno tanto a una mayoría de derechas (154) como de izquierdas (161). La izquierda requeriría 15 apoyos de otras fuerzas y la derecha 22.

Ahora bien, al bloque más votado le bastaría con una mayoría de ‘síes’ sobre los ‘noes’ en una segunda votación en la sesión de investidura del Congreso; ello sería posible si las fuerzas nacionalistas se abstuvieran para evitar un bloqueo político -como lo ocurrido en 2015- que derivase en unas nuevas elecciones. No hay que descartar este escenario que obligaría de nuevo al Gobierno conformado a buscar apoyos entre los nacionalistas para aprobar los Presupuestos Generales de 2020. 

Esta proyección de escaños y votos se produciría en un escenario de participación del 72,7% del electorado y considerando las variables de participación en cada circunscripción según la serie histórica.

En el análisis no se ha considerado una horquilla de votos, sino una proyección de resultados con tres escenarios diferentes en función de la participación total, la cual determinará los últimos escaños en la mayoría de las circunscripciones que reparten de 3 a 6 escaños.

El escenario de una participación cercana al 68 % responde a dos claves; un bloque de derechas completamente movilizado con 3 opciones a las que votar y que le permitiría conseguir prácticamente todos los últimos diputados de las circunscripciones que asignan de 4 a 6 diputados. Y por otro lado una izquierda poco movilizada, sobre todo en plazas como Andalucía y Madrid, que ya cuentan con antecedentes de esta situación.

En el otro extremo estaría una participación cercana al 75%, similar a la que hubo en 2004 y que permitiría al bloque de la izquierda superar en votos a la derecha y acercarse a un Gobierno estable mediante un acuerdo de Gobierno del PSOE con Podemos a tan solo 5 escaños de la mayoría absoluta.

Solo las urnas determinarán ante qué escenario estamos y qué bloque ideológico ha hecho mejor los deberes.

Tras analizar todas las circunscripciones que determinarán los 350 diputados del Congreso, el estudio arroja la menor diferencia en porcentaje de votos entre los bloques ideológicos de izquierda y derecha en toda la serie histórica en unas elecciones generales. Entre ambos, la diferencia será de a penas dos puntos. El bloque de derechas conseguirá sus mejores resultados en cuanto a número de votos con un total de 11,1 millones de votos.

El bloque de izquierdas, con un 43,4 % de los apoyos (0,4 % más que en 2016) llegará a los 10,5 millones de apoyos, 600 mil votos menos que el bloque de derechas.

El resto de fuerzas alcanzará un 11,6 % de apoyos con 2,5 millones de apoyos, principalmente en Cataluña y País Vasco motivado por el aumento del voto nacionalista vasco y catalán que busca fortalecer una mayor presencia en el Congreso.

El bloque de derechas, se ha ido consolidando los últimos diez años en España con más de 10 millones de votos elección tras eleción con una constancia mucho mayor que la izquierda.

En cuanto al porcentaje de participación, a nivel general se puede determinar un motivo por el cual un bloque ideológico se moviliza o abstiene en cada cita electoral; sirva como ejemplo de movilización de la izquierda, por encima de la media, las Elecciones de 2004 fruto de la gestión del Partido Popular de la información tras los atentados del 11-M; o la abstención de la izquierda en 2011 como castigo a la gestión de la crisis económica al Gobierno de Zapatero.

La irrupción de nuevas fuerzas políticas como alternativas a PP y PSOE parecía pronosticar un incremento significativo de la participación, algo que no ocurrió y que provocó trasvases de voto dentro y entre bloques. Con Podemos y Ciudadanos ya representados en el Congreso tras los comicios de 2015, volvió a disminuir la afluencia a las urnas en 2016, motivado por el desencanto de la ciudadanía con sus representantes que no fueron capaces de llegar a pactos de gobierno.

En 2019 se espera una participación cercana al 73%, en las que estarán movilizados los bloques de derechas y regionalistas. Las tres alternativas en el bloque de la derecha hacen más que previsible que obtenga un récord en participación y total de votos.

También los partidos nacionalistas y regionalistas obtendrán un porcentaje mayor de votos que en anteriores elecciones. La principal duda reside en si la izquierda está movilizada.

Entre las comunidades de Andalucía, Madrid, Valencia y Cataluña se reparten más del 50 % de los diputados (177) por lo que, el bloque ideológico que se muestre más estable en estas 4 regiones partirá con una ventaja significativa respecto al otro.

En cada una de las diferentes Comunidades Autónomas ya se han ido identificando las particularidades de cada territorio, la influencia que pueden tener los  líderes locales y candidatos de cada partido y la importancia de las elecciones autonómicas, más aun cuando apenas las separan unos días de las generales.

Esto último ha provocado que partidos que no suelen tener participación y relevancia en las generales y sí en comicios autonómicos aprovechen el 28-A para posicionarse; de no ser así dejarían de tener visibilidad para sus posibles votantes. Este es el caso del PRC de Revilla en Cantabria y Compromís en Valencia que se acercan a tener representación en el Congreso.

Además a diferencia de otras elecciones en las que la economía, el empleo, y los impuestos han monopolizado la campaña y los debates, en esta ocasión la –cuestión catalana- ha sido uno de los pilares sobre los que ha pivotado la estrategia de casi todas las fuerzas políticas.

Desde la derecha, el mensaje principal ha sido el del riesgo para España de un posible ‘pacto’ de Sánchez con los independentistas e indultos a los responsables del ‘procés’ que están siendo aún juzgados. A ello hay que añadir la contundencia en afirmar que si la derecha gobierna aplicarán – ipso facto- un nuevo 155. Por su parte Sánchez ha querido transmitir un mensaje moderado, evitando la confrontación tanto con la derecha como con los independentistas, dejando claro que la solución en Cataluña pasa por un mayor autogobierno, sin referéndum y siempre dentro del marco constitucional.

Si bien, también hay otros temas prioritarios para la mayoría de votantes, y para el país, que van desde la violencia de género, la despoblación en la ‘España vaciada’, el feminismo, la garantía del estado de bienestar, la calidad del empleo, el cambio climático, las pensiones…que pudieron ser objeto de discusión en los debates. La mayoría de estos temas quedaron opacados por el ruido, las formas, y las innumerables alusiones a verdades, medias verdades y mentiras en los datos que los candidatos enunciaron en sus intervenciones.

Haz click aquí para descargar el resumen del estudio.

METODOLOGÍA DEL ESTUDIO:

En este estudio se presenta un pronóstico detallado por cada una de las 17 comunidades autónomas que considera todos los aspectos indicados. El sistema metodológico seguido para la confección del estudio electoral ponderara esencialmente cuatro criterios en cada circunscripción atribuyendo un porcentaje de voto a cada partido político para posteriormente aplicar el sistema D’Hondt y obtener el número de  escaños que le corresponde.

Los criterios que se ponderan son:

Bloques ideológicos: estudio del total de votos y porcentaje de voto, analizando como bloques políticos izquierda y derecha, y regionalista o nacionalista en su caso, con independencia del partido político al que se vote. Su variación a lo largo de la serie histórica permite determinar la propensión al voto a una u otra corriente ideológica, y corregir errores de las encuestas y tendencias más actuales.

Proyección histórica: análisis de la participación y su desviación con respecto a las elecciones generales y autonómicas en su caso y las curvas de tendencia obtenidas por unas y otras fuerzas políticas desde las elecciones de 2004 a 2016.

Estudio socio-demográfico: se recogen las particularidades históricas, culturales, económicas, demográficas, situación de los actuales partidos políticos en la región, líderes de uno y otro…

Encuestas y tendencias: Evolución de la tendencia de encuestas, valoración de líderes políticos.

Las encuestas se utilizan como elemento corrector de los anteriores, no como el elemento sustancial que determina el voto hacia uno u otro partido político.

Con los datos agregados de cada análisis, se proyecta el posible comportamiento del electorado en cada provincia y la asignación de escaños correspondiente.

El resultado final una vez abiertas urnas será el acertado.

Este estudio ha sido elaborado especialmente para LaHoraDigital.com, por Future Politics (FPC) un grupo de profesionales del derecho, la economía y la ciencia política.

 

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